Bunraku: Teatro de marionetas japonés






Bunraku, es considerada una de las artes escénicas tradicionales de Japón. De gran popularidad en oriente, aunque poco conocida por los países del hemisferio occidental.

El nombre original era ningyo joruri que traduce: narrativa dramática con muñecos. Luego se adaptó a la palabra bunraku, que hace referencia al escenario sobre el que tenían las representaciones de marionetas. Su valor recae no únicamente en la técnica requerida para el movimiento de las marionetas, sino también en la calidad del acompañamiento musical del shamisen, que es un instrumento de cuerda japonés. Se distingue de otro teatro de marionetas porque los marionetistas aparecen a la vista de los espectadores. Además, existe un narrador que, acompasado por la música del shamisen, relata la historia con efusiva emotividad.

Su puesta en escena se caracteriza por la unión de tres artes escénicas distintas, las marionetas, la recitación (a cargo del recitador) y el músico que toca el shamisen.

El origen de las marionetas en el teatro japonés no se conoce con exactitud, ya que desde la antigüedad los muñecos o ningyo (en japonés significa “forma humana”), de apariencia humana, habían sido utilizados como parte de rituales religiosos. En los rituales se utilizaban a la marioneta como vehículo para hacer llegar plegarias a los dioses, o bien, el manipulador actuando como médium era poseído por un dios. En la actualidad se pueden apreciar aún estos tipos de rituales en zonas rurales, en las que la marioneta sirve para proteger a los niños de enfermedades.

Se calcula que el bunraku tiene su origen poco después que el teatro Kabuki, a finales del siglo XVI.

Las marionetas, en un principio, eran manipuladas por una sola persona y consistían en una cabeza y un vestido que el mismo manipulador construía.

En la actualidad las marionetas son extremadamente elaboradas y se clasifica según los personajes que representan; oficiales, héroes samurais, mujeres, entre otros. Los personajes más complejos requieren varias personas coordinando su movimiento, mientras que algunos personajes más simples pueden ser manipulados por una persona.



Aunque el bunraku no se ha extendido fuera de Japón tanto como otras artes escénicas tradicionales, es un arte de gran valor artístico y en 2008 fue finalmente inscrito en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

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